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¡Todos nos movemos!

Este jueves día 5 de Mayo se celebró una jornada especial en el CEIP Hogarsol. Fue un día de unión y solidaridad con aquellos que a pesar de tener dificultades por si mismos para desenvolverse, la sociedad en general les genera aún más dificultades si cabe.

La movilidad es algo que nos pertenece a todos. Nos es necesaria. Desde el más veloz y ágil atleta, hasta la persona que por desgracia se encuentra impedida por circunstancias de salud, el desplazamiento, la movilidad y la accesibilidad son un derecho. “Paseando al Cole” quiere en esta edición ahondar en esta cuestión en los lugares donde sembrar la concienciación es crucial, es decir, los colegios. Pretendemos hacer ver, aunque sea por un rato, que la movilidad no solo se traduce en lugares habilitados para caminar, o pasear en bici, o un transporte público eficiente, todo ello con los consecuentes efectos positivos para todos y para el medio ambiente, sino que también es darnos cuenta que hoy por hoy persisten barreras arquitectónicas, incluso sociales, que directamente excluyen a los discapacitados.

La mañana fue de lo más divertida y todos pasmos un rato muy entretenido con nuestros invitados especiales…

Por un lado, Teresa, que se desplaza en silla de ruedas y es usuaria del centro AMAPPACE*, nos estuvo relatando cómo es su día a día. Lo más impactante fue ver cómo ella se supera con cada reto que se propone; lo último fue conseguir colorear láminas con sus dibujos preferidos. La parte más triste fue cuando describió el entorno por el que ella normalmente se desplaza. Está repleto de barreras arquitectónicas. Además, lo que es bastante sorprendente, nos contó cómo los transportes públicos presentan muchas deficiencias en relación a facilitar la accesibilidad a los usuarios discapacitados.

La segunda charla estuvo a cargo de Marina, una chica cantante soprano de ópera, y ciega de nacimiento. Nos estuvo hablando de cómo es su día normal, pero también nos dijo que la calle aún mantiene deficiencias para estas personas, cómo cuando por ejemplo, tienen que cruzar por un semáforo o caminar por una acera llena de obstáculos. Por último, para disfrute de todos, nos interpretó dos canciones preciosas que nos dejaron boquiabiertos.

Una vez terminadas las charlas, todos a jugar… Dispusimos el espacio disponible para dinámicas que involucraran la movilidad reducida.

En primer lugar, un circuito marcado con balizas sirvió para que los alumnos y alumnas probaran lo que significa moverse en una silla de ruedas. Es costoso al principio, aunque a algunos no se les daba mal…

La segunda dinámica se basó en el clásico juego del “pañuelo”. Dos equipos se dispusieron a ambos extremos de la pista, y montados en sillas de ruedas competían por atrapar antes que el contrario el pañuelo… Fue la parte más emocionante!

Siguió otra dinámica destinada a la invidencia. En una superficie de unos 30 m2 se esparcieron obstáculos al azar, y los chicos tuvieron que ir sorteándolos con los ojos vendados y haciendo uso de un bastón de ciego. Lo interesante también fue comprobar cómo se percataron de que los otros sentidos se agudizan más.

Por último, se hizo una dinámica con guía. Una persona con los ojos vendados se agarra del brazo de otra que sí ve. Esta última además hace la función de guía descriptor de todo lo que va a pareciendo a su paso mientras que la persona provisionalmente invidente, hacía uso del tacto y el oído para reconocer los objetos descritos por el guía.

En resumen, fue una experiencia de lo más interesante, emotiva y que nos hizo ver que existen personas que reclaman compresión y solidaridad para nada más y nada menos poder moverse de una manera digna. Ellos mismos nos demuestran con su enorme fuerza de voluntad y afán de superación que para conseguirlo se trata sólo de eso, una acto de voluntad por nuestra parte.